Esquileo

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El 26 de abril acompañamos a Susana Jiménez Carmona al esquileo de 1200 ovejas, único rebaño que pasta en el Guadalquivir a su paso por Córdoba.

“Hay una casa conocidísima en tierras de Tartesos, allá por donde la rica Córdoba se goza con el plácido Betis, donde los dorados vellones amarillean por el metal autóctono y una fina capa de oro puro reviste a los rebaños de Hesperia. ”Marcial, Epigramas, libro VIII, siglo I d.C.

Tijeras de esquileo. Museo Etnográfico de Zamora

“La oveja acompaña al hombre en su economía desde tiempos muy remotos, proporcionándole por un lado alimento en forma de leche y carne y por otro vestidos a través de su propia envoltura o vellón. Pero lo que ahora nos parece algo carente de dificultad, el conseguir separar ese vellón del cuerpo del animal sin dañar ni a uno ni a otro, no debió ser tan sencillo en los primeros tiempos de la domesticación, cuando no se disponía de elementos tales como el hierro, que por su elasticidad constituyó la base para la invención de algo tan simple en apariencia como son las tijeras. Efectivamente, el primitivo método de realizar esta operación, según el testimonio de las fuentes escritas, fue el arrancado. El mismo nombre castellano de vellón se halla relacionado con ello: vellere en latín tiene el significado de arrancar, y vellus o vellón el de la lana que se arranca al animal. […]Existió, pues, un método primitivo que consistiría en arrancar con las manos los mechones de lana de la oveja, a falta de otros instrumentos útiles al efecto. […] Con la llegada de la primavera la lana invernal es expulsada por el propio animal en compactos jirones, que a veces alcanzan un tamaño considerable. Todavía en el siglo XIX encontraron algunos viajeros que el sistema del arrancado se hallaba en uso en las islas Fároe, y lo describen con detalle haciendo hincapié sobre todo en el hecho de que el método resultaba mucho menos inhumano de lo que puede pensarse a simple vista, ya que solamente se arrancaban aquellos jirones de lana que de todas formas se hubieran caído por sí mismos. El mismo procedimiento fue usado también en Islandia. Evidentemente se aprovechaba la circunstancia de que todo animal con mucho pelo lo va soltando en determinados períodos del año.Sabemos además que en época antigua, con el fin de que la operación resultara más sencilla, se procedía a dejar al animal en ayunas durante los tres días anteriores al arrancado, con lo que se conseguía que las raíces de sus pilosidades se debilitasen y de este modo la resistencia fuera menor. Existía la creencia de que la lana que volvía a salir tras el arrancado era de una dulzura y suavidad enormes, y tanto es así que, al parecer, estando ya en uso las tijeras este primitivo método continuó empleándose.”Carmen Alfaro Giner, Tejido y cestería en la Península Ibérica, 1984.

Esquilador uruguayo

“Esquilo. Actualmente quienes ejercen el oficio de esquiladores, son, generalmente, jornaleros que aprovechan las posibilidades de este trabajo temporal.Se considera un trabajo duro y hace apenas unos años escasearon los esquiladores, a la vez que la competencia del esquilo con máquinas eléctricas alimentadas por grupos electrógenos, parecía estar poniendo fin a las viejas cuadrillas que recorrían los cortijos. Sin embargo, el elevado coste de esta maquinaria, la preferencia de muchos ganaderos por las tijeras tradicionales – “más frescas” – que consideran dañan menos la piel y lana del animal para el año siguiente, y la situación de paro ha empujado a muchos jornaleros a esta labor – aunque es normal que sea una tradición transmitida generacionalmente, heredando oficio y herramienta –, hace que por el momento siga siendo familiar su presencia cada año en los “portales” de los establos dispersos por el medio rural.En un tiempo aún no muy lejano, quienes ejercían de esquiladores eran las gentes dedicadas a oficios artesanales residentes en el pueblo – zapatero, barbero, cantero, etc. –. Era cuando se concentraba el ganado en el pueblo para el esquilo, cuando se consideraban estos días como “grandes”, por el bullicio y concentración de pastores y ganado en el pueblo.Por los años treinta de este siglo, empezaron a levantarse masivamente los establos adosados a las casas de los cortijos, dejando de traerse el ganado al pueblo, teniendo que ser los esquiladores quienes fueran al campo ”Córdoba y su provincia, Diputación de Córdoba, 1985.

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