Tere coloca pancartas

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Hacer visible un huerto. Que las plantas salten las tapias de la escuela y que el barrio de El Cerro haga suya la labor agrícola del colegio. Sin embargo, antes de avisar, tuvimos que crear los mensajes. Imaginar las pancartas sin los muros.

PROCESO 
El trabajo previo de Tere Recarens consistió en empaparse de los huertos urbanos de Córdoba. Tere visitó los huertos de la Asomadilla, de la Fuensanta y el más cercano al colegio, el del Polígono del Guadalquivir.

Huertos del barrio del Polígono del Guadalquivir

También estuvo en Culturhaza con nuestro Agripino y su burro Pelayo. Habló con los hortelanos, aprendió sus expresiones, compartió sus necesidades. Se empapó de la vida que corre entre los surcos, las matas, las semillas y los aperos.

Tere con Agripino en Culturhaza

Luego, vino la selección de los materiales. ¿Cómo llamar la atención sobre un huerto? Evidentemente, no lo íbamos a poner sobre el blanco de un plástico. Pero, ¿dónde? Entonces, apareció una palabra mágica. Un tejido antiguo. Una voz que en nuestro idioma resuena desde el latín y que nos habla de aquello que viene de las cañas. Hablamos de la arpillera. El material de los sacos, el continente de lo que se acarrea, el sostén que nace de la debilidad de los juncos. 

Nuria y Tere trabajando el tejido de arpillera

Tere empezó a trabajar los diseños sobre la arpillera. Pero lo primero fue abrirla. Había que dejar que pasara el aire para que el viento no las rasgara. De la mano de Nuria y Ana, con mucha paciencia y cuidado, se abrieron ojales muy pequeños, ojales por donde iba a pasar el viento. Después, empezaron los diseños. Durante varios días, la arpillera se fue llenando de colores. “Escapista”, una llamada a la atención para que nadie se fugue de la nueva complicidad. “El huerto/se queda”, porque un huerto en una escuela debe ser un lugar para siempre. Y, por último, “Vivir Guadalquivir”, el nombre de la acción de Tere dentro del proyecto ¡Vives en una Ciudad Agrícola!.

Tere en Plata diseñando pancartas

Otro día. Coser. Unir las telas. Servirse de los hilos. La costurera Rosa Solano estuvo una mañana con nosotros. Confeccionando, dejando listos los bordones para que el mensaje se sostuviera, dando las puntadas, cortando hebras, anudando saberes.

La costurera Rosa Solano cosiendo las pancartas de arpillera

Y, por fin, llegó el día de colgar las pancartas. Elena, la directora del cole nos abrió las puertas del colegio y colgamos la arpillera de las ventanas. Se dejaron caer al terreno del huerto. Una tras otra, llenando de color un espacio vacío. Avisando de lo que va a llegar. Avisando del huerto. Hasta que llegaron los niños del cole. Emocionados y emocionándonos con sus preguntas. “¿Aquí tendremos comida?”. “¿Y la vamos a plantar nosotros?”. “¿De qué material son las pancartas?”.

Subiendo a colocar las pancartas
Instalando
Nenes con Tere
Tere con la dire Elena
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